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11 de febrero 2008

Siete empresas de la SEPI lideran un proyecto para reindustrializar la localidad, una de las más deprimidas de España. La inversión supera los veinte millones de euros.

Almadén, vida después del mercurio
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Siete empresas integradas en el grupo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y lideradas por Minas de Almadén y Arrayanes (MAYASA) participan en el desarrollo de un proyecto destinado a la revitalización industrial de la que durante cientos de años ha sido considerada la cuna mundial del mercurio: la localidad de Almadén, en la provincia de Ciudad Real.

El plan, que prevé una inversión de más de 20 millones de euros, contempla la creación de un Parque Minero y la transformación de las antiguas instalaciones en un espacio socio-cultural para fomentar el turismo en la zona y sacar de la crisis a la región.

El objetivo del proyecto, que contará con una importante inyección financiera de la Unión Europea (UE) a través de los Fondos FEDER, también prevé la restauración medioambiental de la zona y la recuperación del importante patrimonio minero de Almadén. El valor histórico de las instalaciones mineras ha motivado que la localidad se encuentra a la espera del visto bueno por parte de la UNESCO para ser designada como «Patrimonio de la Humanidad».

Inauguración simbólica
El presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, y el de MAYASA, Eduardo Martínez López, firmaron en octubre de 2005, junto al alcalde de Almadén, Emilio García Guisado, un convenio de colaboración para el impulso de proyectos industriales para generar actividad y empleo en la zona. Aquello fue el embrión del Parque Minero, que fue inaugurado de forma simbólica hace dos semanas, el pasado 16 de enero, por el ministro de Industria, Joan Clos, acompañado por el presidente regional de Castilla-La Mancha, José María Barreda.

Este último fue muy explícito al señalar que el Parque Minero es un esfuerzo para conseguir «devolverle a Almadén lo que la historia le debe». El Ayuntamiento de Ciudad Real se ha ocupado en dar a conocer el proyecto y lo ha expuesto en la presente edición de Fitur como uno de los grandes atractivos turísticos de la región. Barreda señaló el pasado 16 de enero que el plan supondrá un «gran revulsivo para toda la comarca de Almadén» y en el que se han depositado muchas esperanzas. Prevé unas inversiones anuales de 9 millones de euros para la construcción de suelo industrial e infraestructuras y créditos reembolsables a las empresas a 15 años.

La Fundación Caja Madrid y el Instituto del Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura, son dos organizaciones que también han aportado fondos para que el Parque Minero de Almadén, «santo y seña» del proyecto, se convierta en una realidad para una de las zonas de España más deprimidas económicamente. El cese de la actividad de la mina de mercurio, fuente de riqueza para los habitantes de Almadén durante cientos de años, ha motivado la recesión de la región.

El metal de la discordia
La mina de Almadén ha estado operando desde la época de los romanos y cesará su actividad definitivamente en 2011 por las directivas comunitarias que impiden la exportación de mercurio por parte de los países de la UE a partir de entonces. Se trata del mayor yacimiento de mercurio del planeta, y en él se ha producido la tercera parte de los 22 millones de frascos de mercurio (de 34,5 kilos cada uno) que se han consumido a lo largo de la historia en el mundo. El mercurio es considerado como un metal altamente contaminante, y las restricciones de la Unión Europea motivaron la paralización de la actividad extractiva de la mina en el año 2001. La transformación del cinabrio en el citado metal se prolongó hasta 2003, pero la baja rentabilidad de la mina derivó en el fin de toda actividad metalúrgica en Almadén.

   
 

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